Cuando en la pantalla aparece The End lo único que te apetece es llorar.
Algo parecido a cuando, mientras tu mano acaricia mi hombro, me dices que te vas.
Y dicen que al final de todo te acostumbras.
Yo no lo creo.
Porque sigo queriendo una película infinita y una noche en la que nunca te vayas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario